BRICS: un bloque emergente con ambiciones globales y mirada puesta en blockchain

El grupo BRICS, conformado inicialmente por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, se ha convertido en uno de los actores más influyentes en la economía y la política mundial. En los últimos años, sus iniciativas en torno a la dedolarización, la posibilidad de una moneda común y la expansión del bloque han acaparado titulares en todo el planeta.

Además, la innovación tecnológica ocupa un lugar cada vez más destacado en la agenda del grupo. En particular, la exploración del potencial de la blockchain como herramienta para reforzar la independencia financiera y económica.

Orígenes y objetivos de BRICS

El bloque nació en 2006 con Brasil, Rusia, India y China. En 2010 se sumó Sudáfrica, dando origen al acrónimo BRICS. Su meta principal: ofrecer un contrapeso a la hegemonía económica y política de Occidente y de instituciones como el FMI o el Banco Mundial.

Hoy, los países BRICS representan cerca del 40% de la población mundial y un 25% del PIB global. Su cooperación se centra en el comercio, la coordinación financiera y la estabilidad geopolítica.

Expansión del bloque: nuevos miembros y mayor influencia

En la cumbre de Kazán (Rusia), octubre de 2024, se decidió ampliar la membresía a Egipto, Etiopía, Irán y Emiratos Árabes Unidos. En enero de 2025, también se sumó Indonesia.

  • Irán calificó su ingreso como una “victoria estratégica”.
  • Los EAU podrían convertirse en un actor clave en el sector energético del bloque.

Con estas incorporaciones, BRICS se proyecta cada vez más como contrapeso a alianzas como el G7.

Además, trece países recibieron la invitación de convertirse en socios BRICS. Nueve ya aceptaron (entre ellos Bolivia, Nigeria, Malasia y Uzbekistán). Aunque no tienen estatus de miembros plenos, esta figura refleja la creciente atracción que ejerce BRICS entre economías emergentes.

Dedolarización: hacia la independencia financiera

Uno de los ejes centrales de la agenda BRICS es reducir la dependencia del dólar estadounidense. Este proceso, impulsado por las sanciones contra Rusia y por la creciente influencia de China, busca blindar a sus miembros de la vulnerabilidad que implica un sistema dominado por la moneda de EE. UU.

  • China y Rusia lideran esta estrategia: más del 50% del comercio bilateral en 2023 se liquidó en yuanes.
  • Brasil y China acordaron usar directamente yuanes y reales en sus transacciones.

La dedolarización es, en esencia, un intento de debilitar el poder de EE. UU. sobre el comercio y las finanzas internacionales.

Una moneda común BRICS?

El debate sobre una divisa compartida recuerda a la creación del euro. Sin embargo, los desafíos son enormes:

  • Diferencias económicas: China concentra mucho más poder económico que el resto.
  • Soberanía monetaria: cada país mantiene su propio banco central y políticas independientes.
  • Obstáculos políticos: la coordinación de una moneda común exige un nivel de confianza y cooperación aún lejano.

Aunque una moneda única parece improbable en el corto plazo, sí se exploran alternativas digitales y sistemas de pago que eviten el uso del dólar.

Blockchain y BRICS: tecnología al servicio de la soberanía

La tecnología blockchain surge como un aliado estratégico para la cooperación interna del bloque:

  • Pagos más rápidos y baratos, sin intermediarios.
  • Redes financieras descentralizadas fuera del alcance de instituciones occidentales como SWIFT.
  • Mayor transparencia y seguridad en transacciones transfronterizas.

Varios países BRICS ya trabajan en CBDC (monedas digitales de bancos centrales):

  • China avanza con su yuan digital (e-CNY), ya probado en acuerdos internacionales.
  • Rusia desarrolla un rublo digital con planes de uso en comercio BRICS.

Un futuro plataforma común de CBDC podría ser decisiva para reducir aún más la dependencia del dólar.

El futuro de BRICS

BRICS avanza con paso firme hacia una orden mundial multipolar. Su expansión, el impulso de la dedolarización y la exploración de tecnologías como blockchain lo consolidan como un actor cada vez más influyente en la economía global.

La gran incógnita no es si BRICS alterará el equilibrio de poder internacional, sino cuán rápido y en qué medida lo hará.

Desde el 1 de enero de 2025, Brasil ejerce la presidencia del bloque, tomando el relevo de Rusia.