Stablecoins ganan terreno en Brasil y desafían al dólar

Aunque las criptomonedas siguen siendo objeto de desconfianza, una categoría en particular se perfila como protagonista del mercado: las stablecoins. Estos tokens, vinculados a activos estables como el dólar estadounidense, se han consolidado como la fuerza dominante dentro del ecosistema cripto brasileño.

Dominio en volumen de operaciones

Según los últimos datos, las stablecoins ya superan en volumen de negociación a Bitcoin y Ethereum juntos. En 2023, USDT (Tether) representó cerca del 80% de todas las transacciones declaradas en Brasil. Entre enero y septiembre de 2024, los brasileños movieron más de 248.000 millones de reales en stablecoins, de los cuales 177.400 millonescorrespondieron únicamente a USDT, más del doble que las operaciones con Bitcoin.

También existen iniciativas locales, como el BRZ, una stablecoin vinculada al real brasileño, que ya suma más de 7.000 millones de reales en operaciones.

Una alternativa al dólar

Para muchos brasileños, las stablecoins funcionan como un sustituto práctico frente al dólar físico o incluso a los bonos del Tesoro estadounidense. Permiten resguardar valor en una moneda estable sin necesidad de abrir cuentas en el exterior o recurrir al mercado informal de divisas.

Riesgos y preocupaciones

El avance no está exento de riesgos. Las stablecoins pueden sufrir episodios de “depeg”, cuando su cotización se desvincula momentáneamente del dólar. Además, la transparencia de algunos emisores, como Tether, sigue siendo motivo de debate debido a dudas sobre la cobertura real de sus reservas.

Regulación en camino

El Banco Central de Brasil prepara un nuevo marco normativo. A través de la Consulta Pública 111/24, se estudia cómo integrar formalmente a las stablecoins en el sistema financiero. Entre las medidas más comentadas está la posibilidad de autorizar su uso en operaciones oficiales de cambio y en pagos internacionales.

Conclusión

En Brasil, las stablecoins se han convertido en una herramienta cotidiana para millones de usuarios. Ofrecen refugio frente a la inflación y la volatilidad cambiaria, y se consolidan como una alternativa sólida al dólar. Su crecimiento, sin embargo, plantea un desafío regulatorio y estratégico que podría transformar el futuro del sistema financiero global.

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